Implementamos una plataforma que centraliza el ciclo completo del consentimiento
—otorgamiento, modificación y revocación— por persona y por finalidad, con evidencia auditable
y sobre su propia infraestructura Microsoft.
Casi ninguna organización parte de cero: el consentimiento existe, pero repartido
entre canales que no se hablan entre sí.
Web, app, sucursal, call center y papel registran por separado, y ningún sistema tiene la vista completa.
La persona revoca en un canal y los demás sistemas siguen tratando sus datos.
Cambió el texto legal y ya no se puede reconstruir qué versión aceptó cada persona.
Responder si alguien consintió una finalidad concreta exige revisar varios sistemas a mano.
Las solicitudes de acceso, rectificación o eliminación llegan y no hay un flujo definido para responderlas.
Existe el registro, pero no de una forma que sirva como prueba ante una fiscalización.
La pregunta que importa no es si pidió el consentimiento, sino si puede demostrar
cuál, cuándo y con qué texto.
La plataforma no sustituye su CRM ni su core. Se ubica al lado: los canales
registran el consentimiento en ella, y los sistemas consultan su estado antes de tratar datos.
Web, app, sucursal, call center, WhatsApp y papel registran a través de una API REST.
Cada otorgamiento, cambio o revocación queda como un evento con fecha, canal y versión del texto.
Sus sistemas preguntan si existe consentimiento vigente para una persona y una finalidad.
Trazabilidad completa para responder derechos y para acreditar cumplimiento.
Backoffice autoadministrable: su equipo mantiene finalidades y textos sin depender de un desarrollo.
El modelo de datos, con control de acceso por rol y trazabilidad de cada cambio.
La capa de integración y escalamiento, dimensionada según su volumen de titulares.
Por qué importa que sea Microsoft: si su organización ya opera sobre este
ecosistema, la plataforma vive dentro de su propio perímetro de seguridad, con la identidad y las
políticas que ya tiene. No es un proveedor más al que hay que entregarle datos personales.
Los datos nunca salen de su organización. Es la opción habitual en banca, seguros y sector público.
W-IT opera la plataforma. Menor carga interna y puesta en marcha más rápida.
Combinación de ambas, según dónde deban residir los datos y qué capacidad de operación tenga su equipo.
Partner líder de Microsoft en Chile. Arquitectura, integración con sus canales y sistemas,
despliegue y acompañamiento posterior. Certificaciones ISO y cumplimiento de la Ley de
Protección de Datos como parte de nuestra práctica.
El respaldo jurídico especializado en la normativa chilena de protección de datos: qué
exige la ley, cómo deben redactarse las finalidades y qué constituye evidencia suficiente.
El detalle normativo está en
regulatec.cl.
Exige un consentimiento libre, informado, específico e inequívoco, revocable en cualquier
momento, y la capacidad de acreditarlo. Implementar esto no es un proyecto de semanas: implica
tocar los canales que capturan datos y los sistemas que los consumen.
No. Sus sistemas siguen operando; lo que cambia es que consultan el estado del consentimiento antes de tratar datos. La integración se hace por API, canal por canal, priorizando los de mayor volumen.
Se evalúa qué se puede migrar y con qué evidencia. Es una de las primeras conversaciones del proyecto, porque define cuánto trabajo de regularización hay por delante.
Sí. Sucursal, call center y papel también se registran, porque si un canal queda fuera la trazabilidad se rompe justo donde más cuesta reconstruirla.
Depende del modelo de despliegue que se elija. En el esquema de tenant propio, los datos permanecen bajo el control de su organización. Es una definición que se toma al inicio, no al final.
Depende de cuántos canales haya que integrar y del estado de los registros actuales. Lo estimamos después de revisar su escenario; comprometer un plazo antes de eso sería inventarlo.
Treinta minutos con un consultor para revisar sus canales actuales y dónde está la brecha.